Os ha pasado alguna vez, que gente cercana , amigos o conocidos, han querido confiar en vosotros para contaros problemas que inundan sus pensamientos y que no saben como afrontarlos?
¿Cuando yo me pregunto porqué han decidido elegirme a mi para ello, no lo entiendo. ¿Qué voy a aportarles? ¿No os lo habéis preguntado?
De hecho, quizás, esas mismas personas os han dicho que les dais confianza. A mí, incluso a veces me han dicho que soy como su conciencia y yo sé que esto es porque, aunque pueda tener una relación afectiva con esa persona, creo tener la capacidad de ver objetivamente los hechos.
Sin embargo, ¿es esto lo importante? He podido darme cuenta de que realmente, aunque esto no esté de más, lo que de verdad es importante es tener la suficiente capacidad para comprender los propios hechos, tus propios problemas de manera objetiva y verlos como podría verlos una tercera persona ajena a todo ello.
¿Vosotros sabéis? Es más complicado echarse la culpa a uno mismo de algo o reconocer cuando se está haciendo algo mal o cuando se está hiriendo a alguien que echársela al otro, ¿verdad?
En estos casos, lo único que nos ocurre es que, aunque la objetividad esté presente, no queremos verla y por gracia o por desgracia, seguimos a lo nuestro.
La mayoría de las veces en que la gente ha querido contar conmigo para intentar solucionar de una manera u otra las cosas que pasan por su mente he pensado que el mejor consejo que puedo dar es que "todo aquello no aporte nada bueno a nuestra vida, debemos sacarlo de ella".
A veces me da por pensar que es un poco radical, ¿no?
Otro de ellos, es intentar sacarle el lado positivo a las cosas, pero a veces, por lo mismo que hablaba antes de no saber captar el problema dejando de lado todo tipo de sentimiento, no sabemos hacerlo casi nunca.
Animar a la gente cuando no tienes ánimo propio que darte a ti mismo, cuando te hacen sentir que no queda nada de ti, cuando intentan romper todo lo que tienes como si fueras de papel y no fueras a sentir nada mientras lo hacen... es prácticamente imposible.
¿A qué quiero llegar con todo esto? A que me he dado cuenta de que podemos dar mil consejos a la gente, pero que a la hora de la verdad, cuando nos encontramos en esa situación. ¿Verdaderamente somos capaces de seguir nuestros propios consejos o simplemente nos ahogamos en nuestras penas?
Para que de verdad un consejo sea válido, tú mismo debes sacar fuerzas de cualquier parte, olvidarte de todo, alejarte de aquello que te atormenta.
Levántate....Like a skyscraper.
¿Cuando yo me pregunto porqué han decidido elegirme a mi para ello, no lo entiendo. ¿Qué voy a aportarles? ¿No os lo habéis preguntado?
De hecho, quizás, esas mismas personas os han dicho que les dais confianza. A mí, incluso a veces me han dicho que soy como su conciencia y yo sé que esto es porque, aunque pueda tener una relación afectiva con esa persona, creo tener la capacidad de ver objetivamente los hechos.
Sin embargo, ¿es esto lo importante? He podido darme cuenta de que realmente, aunque esto no esté de más, lo que de verdad es importante es tener la suficiente capacidad para comprender los propios hechos, tus propios problemas de manera objetiva y verlos como podría verlos una tercera persona ajena a todo ello.
¿Vosotros sabéis? Es más complicado echarse la culpa a uno mismo de algo o reconocer cuando se está haciendo algo mal o cuando se está hiriendo a alguien que echársela al otro, ¿verdad?
En estos casos, lo único que nos ocurre es que, aunque la objetividad esté presente, no queremos verla y por gracia o por desgracia, seguimos a lo nuestro.
La mayoría de las veces en que la gente ha querido contar conmigo para intentar solucionar de una manera u otra las cosas que pasan por su mente he pensado que el mejor consejo que puedo dar es que "todo aquello no aporte nada bueno a nuestra vida, debemos sacarlo de ella".
A veces me da por pensar que es un poco radical, ¿no?
Otro de ellos, es intentar sacarle el lado positivo a las cosas, pero a veces, por lo mismo que hablaba antes de no saber captar el problema dejando de lado todo tipo de sentimiento, no sabemos hacerlo casi nunca.
Animar a la gente cuando no tienes ánimo propio que darte a ti mismo, cuando te hacen sentir que no queda nada de ti, cuando intentan romper todo lo que tienes como si fueras de papel y no fueras a sentir nada mientras lo hacen... es prácticamente imposible.
¿A qué quiero llegar con todo esto? A que me he dado cuenta de que podemos dar mil consejos a la gente, pero que a la hora de la verdad, cuando nos encontramos en esa situación. ¿Verdaderamente somos capaces de seguir nuestros propios consejos o simplemente nos ahogamos en nuestras penas?
Para que de verdad un consejo sea válido, tú mismo debes sacar fuerzas de cualquier parte, olvidarte de todo, alejarte de aquello que te atormenta.
Levántate....Like a skyscraper.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada